
Las grasas de laboratorio son partes naturales de algunos alimentos, pero que antes de ser incorporadas en las comidas han sufrido cambios en su composición de forma que sean semejantes a como lo eran originalmente y que a la vez no posean tantas calorías no colesterol.
Ya vimos las derivabas de los carbohidratos y las proteínas, hoy veremos los sustitutos de grasas que se usan en la elaboración de una amplia gama de alimentos, pero por sobre todo carnes y precocidos.
Con ellos es posible fabricar carnes, derivados y chocolates entre otros, con el mismo sabor y untuosidad de la grasa pero sin sus componentes perjudiciales.
La diferencia con los que vimos en otros post, es que estos permiten ser cocidos o fritos a temperaturas elevadas sin alterarse en lo más mínimo.
La olestra, olesan®, es una especie de grasa pero modificada en sus estructura por lo que no aporta calorías y lípidos. Se la consigue a partir de la sacarosa y aceites vegetales. Es habitual su uso en patatas fritas, galletas y demás snacks salados. Esta grasa no es absorbida por el intestino por lo que no engorda.
Por su parte la Caprenina® y Salatrim®, son también grasas modificadas en laboratorio que poseen menos calorías y lípidos que en su forma original, comúnmente se los usa para fabricar caramelos blandos y cubiertas de repostería.
Referido: Consumer
Fuente de origen aqui:
Grasas de laboratorio, ¿qué son? (III)























